En Los Ángeles, los vendedores ambulantes han visto desaparecer gran parte su sustento, ante las redadas migratorias del ICE, que atemorizan a los clientes. La mayoría de los empleados del mercado local de la ciudad, muchos de ellos inmigrantes indocumentados, han dejado de acudir a trabajar. Entretanto, ante la preocupación por el impacto económico de las deportaciones masivas, la Administración Trump solicitó al ICE que suspendiera las redadas en las granjas.
