Un interceptor israelí despegó, trazó una línea blanca en el cielo… y luego descendió sin blanco alguno. Era una falla visible en la Cúpula de Hierro, el sistema que ha sido emblema de la defensa aérea israelí durante más de una década. El incidente reabre una pregunta crucial: ¿puede responder eficazmente ante misiles balísticos de largo alcance y drones suicidas de última generación? Expertos explican cómo funciona y las grietas que expone la escalada con Irán.
