Desde las primeras horas de los ataques israelíes contra Irán, París, Berlín y Londres reaccionaron destacando, en particular, el «derecho» de Israel «a defenderse». Una postura aparentemente contradictoria con su compromiso de larga data de encontrar una solución negociada al asunto nuclear iraní. El trío no abandona esta idea, pero su «autonomía estratégica» plantea interrogantes.
