En una ajustada votación celebrada de madrugada del jueves, el Knesset rechazó una moción para disolverse, aplazando la posibilidad de elecciones anticipadas que podrían haber supuesto el fin del gobierno de Benjamin Netanyahu. La decisión se produce en medio de una crisis política marcada por la disputa sobre el servicio militar obligatorio para los ultraortodoxos, la presión interna de su coalición y el desgaste del Ejecutivo por la guerra en Gaza.
