Lo que comenzó como un estallido social en Los Ángeles contra las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), se ha extendido a otras ciudades santuario de Estados Unidos. Chicago, con políticas que protegen a inmigrantes indocumentados, se unió a las protestas pese a la represión policial. En Washington, cientos también rechazaron las políticas migratorias de la Casa Blanca.
