Egipto, el país más poblado del mundo árabe, se enfrenta a una crisis: una creciente escasez de alimentos y agua. ¿Cómo alimentar a una población de 113 millones de personas cuando incluso el agua escasea? El Nilo, el sustento de Egipto, está bajo presión. El Gobierno está perforando profundamente en el Sahara para explotar los acuíferos subterráneos e instando a las familias a tener menos hijos. Pero ¿son suficientes estas medidas?
