Millones de peregrinos musulmanes de todo el mundo se han reunido en Mina, cerca de La Meca, para realizar el ritual simbólico de la lapidación del diablo como parte de la etapa final de la peregrinación del Hajj. Este acto, conocido como Ramy al-Jamarat, consiste en lanzar piedras a tres pilares que representan a Satanás, en conmemoración del rechazo de la tentación por parte del profeta Ibrahim. Este ritual es una profunda expresión de fe y renovación espiritual, profundamente arraigada en la tradición islámica. Tras la trágica estampida de 2015 que se cobró la vida de más de 2300 personas, las autoridades saudíes implementaron medidas para mejorar la seguridad y gestionar la afluencia masiva de visitantes.
