Durante la noche del viernes, intensos ataques rusos contra las ciudades ucranianas de Járkiv y Jersón dejaron al menos cinco muertos y 25 heridos, según las autoridades locales ucranianas. Los bombardeos se produjeron tras la amenaza de represalias por parte de Moscú, luego de que Kiev destruyera parte de su flota aérea. Al mismo tiempo, el intercambio de prisioneros y cuerpos de soldados caídos, previsto para este fin de semana, quedó en suspenso: Rusia acusa a Ucrania de haberlo postergado, Kiev ha rechazado esas acusaciones.
