Desde este 4 de junio las importaciones de acero y aluminio a Estados Unidos ya no tendrán un gravamen del 25% sino del 50%, siendo Reino Unido el único socio exento. La entrada en vigor de los aranceles eleva las tensiones con ramificaciones económicas globales y agrega incertidumbre a las negociaciones con China o la Unión Europea (UE) que intentan poner fin a la disputa comercial.
