Miles de búlgaros salieron a las calles para protestar contra la posible adopción del euro, temiendo que el abandono de la moneda nacional, el lev, pueda provocar inestabilidad económica en el estado miembro más pobre de la Unión Europea. El Partido Renovador, de tendencia nacionalista, organizó la manifestación, aprovechando la preocupación por la inflación y la soberanía financiera.
