La nueva Ley, que ya ha sido aprobada por el gabinete del conservador primer ministro Kyriakos Mitsotakis, prohibirá que personas que ingresen o permanezcan de manera ilegal en el país soliciten la residencia. Grecia, un país receptor de migrantes y con un déficit de 200.000 trabajadores, hará ahora más difícil la permanencia en el país.
