Después de casi 3 meses de bloqueo total de la llegada de ayuda humanitaria al enclave, Israel encargó a la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF) de distribuir alimentos a los gazatíes, pero las primeras operaciones se hicieron en medio del caos. La fundación ha sido criticada por su falta de neutralidad y transparencia, por su colaboración con empresas de seguridad privada estadounidenses y por su financiación de origen opaca.
