Cuba fue el segundo país de América Latina en recibir la mayor cantidad de esclavizados africanos, y Matanzas, ubicada a dos horas de La Habana, se convirtió en uno de los principales puertos de llegada. Esa dolorosa herencia colonial dejó una visible huella que llega hasta nuestros días, desde la cultura y el nacimiento de géneros musicales, y hasta el recuerdo de las revueltas de esclavos, que hoy se pueden visitar en museos dedicados a la historia de la isla caribeña. Informe especial de Lluís Muñoz.
