Italia y otros ocho países de la Unión Europea, entre ellos Dinamarca y Polonia, piden una revisión del Convenio Europeo de Derechos Humanos. El objetivo es establecer medidas más duras contra la migración irregular, así como más flexibilidad a la hora de deportar a aquellos migrantes irregulares que intentan traspasar sus fronteras. Los países firmantes insisten en que no buscan debilitar los derechos humanos, sino hacer un sistema más apropiado.
