Tras las acusaciones de Donald Trump al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, de un presunto genocidio contra granjeros blancos, la imagen del mandatario sudafricano no se vio afectada en Pretoria. Algunos civiles han asegurado que «Trump no dio suficiente información sobre el genocidio» y que «Ramaphosa y su delegación representaron bien al país».
