El Programa Mundial de Alimentos, panaderías y cocinas humanitarias trabajan a contrarreloj con la poca ayuda humanitaria que ha ingresado a la Franja de Gaza, pues al menos 500.000 palestinos corren el riesgo de morir de inanición. Mientras aumenta el número de niños y bebés que mueren de hambre, las bombas israelíes y la operación militar por el control del enclave no se detienen.
