La situación de los palestinos refugiados en Líbano es complicada. Estos campos, creados tras el desplazamiento de los palestinos en 1948, han funcionado durante mucho tiempo de manera autónoma, convirtiéndose a menudo en centros neurálgicos para grupos armados. El presidente libanés Josep Aoun ha priorizado el desarme de estos campos y su integración, pero se enfrenta a la pobreza extrema de los desplazados, su estatus irregular y su incapacidad de trabajar legalmente en el país.
