Israel y Reino Unido tomaron distancia por la guerra en la Franja de Gaza, tras la intensificación de los ataques israelíes sobre el enclave. Londres decidió suspender las negociaciones sobre el acuerdo comercial, y anunció nuevas sanciones contra los colonos israelíes en Cisjordania. Desde Israel calificaron la decisión como una «obsesión anti-israelí» que «perjudica» a ambos países.
