El líder supremo de Irán Alí Jamenei, se dijo escéptico sobre las actuales conversaciones con Estados Unidos sobre su programa nuclear. Washington se opone al enriquecimiento de uranio por parte de Irán, lo que a su vez constituye una línea roja para Teherán, que defiende su «derecho a desarrollar un programa nuclear civil». Según la OIEA, Organismo Internacional de Energía Atómica, el país persa enriquece uranio al 60%, lo que supera el límite del 3,67% fijado en el acuerdo nuclear de 2015.
