En Sudán, varios desafíos permanecen en los territorios retomados por el Ejército, tras tres años de guerra contra los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido, que dominan algunas partes del país. Las minas y las municiones sin explotar han matado al menos a 16 civiles y herido a decenas durante las últimas semanas, según declaraciones del Gobierno, pero las cifras reales podrían ser mucho más altas. Un caso similar es el de la violencia sexual.
