Aprovechando su ubicación geopolítica única en la encrucijada entre Rusia y Ucrania, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha desempeñado un papel central a la hora de facilitar el diálogo, organizando reuniones de alto nivel en Antalya y Estambul, y negociando acuerdos como el acuerdo de exportación de cereales. Si bien mantiene vínculos estrechos con ambas naciones (suministrando drones a Ucrania e importando gas de Rusia), Turquía busca superar la brecha. A pesar de las dificultades, las conversaciones recientes han mostrado un optimismo cauteloso sobre la posibilidad de paz, y ambas partes han expresado una apertura condicional a las negociaciones.
