El PKK, en conflicto con el Estado turco desde hace más de 40 años, ha decidido disolverse y poner fin a su lucha armada. La decisión se produce tras una reunión de sus integrantes, celebrada meses después de que Abdullah Öcalan, líder encarcelado del grupo, hiciera un inusual llamado a deponer las armas y disolver la organización. Se esperan consecuencias políticas y de seguridad. Informa nuestro corresponsal Adrià Rocha.
