En su primera homilía, León XIV denuncia el retroceso de la fe en favor del «poder». El mensaje del primer pontífice estadounidense inició en inglés con un llamado a que los líderes de la Iglesia Católica caminen a su lado, pero también con una abierta denuncia a los contextos en los que, a su juicio, la fe ha retrocedido en favor tanto del poder como del dinero y el placer.
