Friedrich Merz no logró ser elegido canciller en la primera votación de la Cámara Baja del Parlamento, un hecho histórico en la política alemana. Por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, el candidato solo consiguió 310 votos de los 316 necesarios para ser elegido, dejando en evidencia la falta de apoyo de miembros de su coalición.
