Por primera vez en la historia, el cónclave que resultará en la elección de un nuevo papa de la Iglesia católica se ve empapado por la influencia de la era digital, que reta al hermetismo que rodea el proceso y sus protagonistas. Selfis de cardenales, fanáticos virtuales y el riesgo de ser expuestos al odio en internet envuelven una tradición religiosa milenaria desarrollada en pleno 2025.
