Más de 100 personas han muerto en dos días en una ola de violencia contra la minoría drusa por parte de grupos armados vinculados con el nuevo Gobierno de Siria, según la ONG Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Desde la caída de Bashar al-Assad, la nueva Administración tiene grandes dificultades para estabilizar el país y ha fallado en proteger a las minorías religiosas sirias.
