El partido de extrema derecha Reform UK avanza a pasos agigantados para consolidarse como fuerza política en Inglaterra, buscando robarle sillas en administraciones locales, concejos y alcaldías a los conservadores, que no levantan cabeza desde su salida del poder en julio de 2024, y amenazando también al gobernante Partido Laborista, de Keir Starmer, que lucha por mostrar resultados tras nueve meses en el cargo.
