El racismo y el odio nunca tienen cabida en Francia, declaró el presidente Emmanuel Macron tras el brutal apuñalamiento mortal de un musulmán en una mezquita del sur del país. El primer ministro francés, François Baroin, describió el hecho como una «atrocidad islamófoba». Y el Consejo Francés de la Fe Musulmana (CFCM) se declaró horrorizado por el ataque terrorista antimusulmán e instó a los musulmanes en Francia a mantenerse extremadamente vigilantes.
