En 2022, el presidente salvadoreño Nayib Bukele decretó un estado de excepción para luchar contra la violencia de las pandillas. Tres años después, esa medida sigue vigente. Es bajo ese régimen que llegan los migrantes expulsados de EE. UU. a la ya famosa megaprisión salvadoreña Cecot, en medio de denuncias de violaciones de Derechos Humanos.
