Armenia, un pequeño país de tan solo tres millones de habitantes, se enfrenta a una crisis demográfica que podría amenazar su propia supervivencia. Una guerra con su vecino Azerbaiyán en 2020, sumada a una alta tasa de infertilidad, ha provocado un declive demográfico. Ahora, el Gobierno intenta revertir la tendencia y duplicar su población, hasta los cinco millones para 2050, además de preparar a una nueva generación para futuros conflictos.
