A pocos días de la entrada en vigor de los nuevos impuestos aduaneros para vehículos y repuestos procedentes del exterior, los propietarios de automóviles tendrán que asumir los costos. Según Bank of America, los fabricantes podrían decidir aumentar sus precios en 10.000 dólares por coche, un incremento sustancial teniendo en cuenta que un auto en Estados Unidos cuesta, en promedio, 52.000 dólares.
