Las divergencias en la respuesta de la Unión Europea a la ofensiva arancelaria del presidente Donald Trump se pusieron de manifiesto en una reunión de los ministros de Comercio del bloque celebrada el lunes. Francia abogó por que la UE considere la posibilidad de imponer aranceles a los servicios digitales estadounidenses, lo que provocó las críticas de Irlanda, que depende en gran medida de la inversión estadounidense, especialmente en el sector tecnológico.
