Los ataques rusos contra zonas civiles e infraestructuras energéticas en Ucrania continúan, a pesar del alto el fuego parcial y los acuerdos internacionales, causando destrucción, pérdidas de vidas humanas y una crisis humanitaria, mientras funcionarios ucranianos y estadounidenses negocian un compromiso sobre acuerdos minerales y se acusan mutuamente de violar la tregua.
