
Los líderes políticos de la ultraderecha en naciones como Italia, Países Bajos y Hungría, entre otros, rechazan de forma categórica la sentencia contra Marine Le Pen luego de que un Tribunal de París la condenara a cinco años de inhabilitación para cargos públicos, cuatro años de prisión, dos con sentencia suspendida, y una multa de 100.000 euros. Entretanto, la izquierda francesa respalda el veredicto tras ser hallada culpable de malversación de fondos del Parlamento europeo.