
Tras sufrir un terremoto de magnitud 7,7, el Gobierno militar de Myanmar hizo un llamado a la comunidad internacional para recibir ayuda humanitaria. Pese al relativo aislamiento del país con el resto del mundo, China y Estados Unidos respondieron enviando víveres y artículos no alimentarios. Antes del desastre natural, se estima que 15 millones de personas estaban en condición de desnutrición. La cifra de muertos por el terremoto ya supera los 1.700.