En Valencia se mezclaron por estos días la alegría y la indignación; la juerga y la protesta. Aunque la celebración tradicional de las Fallas invadió los barrios con música y pirotecnia, la gente se niega a olvidar lo que sucedió el pasado 29 de octubre, cuando 224 personas murieron en uno de los desastres naturales más letales de la historia de España.
