
Más de 635.000 ciudadanos en Lima, la capital peruana, carecen de agua potable, según el Instituto Nacional de Estadísticas. Un panorama que se consideraría impensable para una urbe que limita al oeste con el océano Pacífico, al este con los Andes y es atravesada por tres ríos. Sin embargo, las consecuencias de la crisis climática y las desigualdades sociales provocan el problema, que golpea a los más vulnerables.