La batalla de bolas de fuego es una tradición que viene desde la erupción del volcán de San Salvador ocurrida en 1658. Con guantes especiales, capuchas en la cabeza y máscaras para cubrir el rostro, la batalla enfrenta a dos bandos que se lanzan casi 3.000 bolas de tela amarradas con alambre que permanecen sumergidas dos meses en barriles con combustible. Las quemaduras y traumatismos menores son comunes.
