Lituania, Letonia y Estonia siguieron la estela de Polonia y emitieron este 18 de marzo un comunicado conjunto en el que exponen y justifican su eventual salida del Tratado de Ottawa, que prohíbe el uso de minas antipersona y bombas de racimo. La intención de blindar las fronteras con este armamento se produce en medio de la invasión rusa a Ucrania, lo que ha exacerbado los temores de mayores intenciones ocupacionistas por parte del Kremlin.
