Durante la noche del lunes al martes, se desataron ataques israelíes de una magnitud sin precedentes desde la entrada en vigor de la tregua, dejando al menos 220 muertos, según la Defensa Civil. Benjamin Netanyahu justificó la ofensiva argumentando la “reiterada negativa a liberar a nuestros rehenes” y el gobierno de Estados Unidos fue consultado antes de proceder. En respuesta, Hamás acusó a Israel de haber decidido “torpedear” la tregua.
