Si alguna vez alguien le dijo a Shai Gilgeous-Alexander que, para despojar a Nikola Jokic del premio al Jugador Más Valioso de la NBA, debía convertirse en el próximo Michael Jordan, parece que el canadiense lo tomó al pie de la letra. En la recta final de la temporada regular, su nivel de juego se asemeja notablemente a los momentos más brillantes de la leyenda de los Chicago Bulls.
