El Ministerio de Defensa del gobierno interino de Siria anunció este lunes 10 de marzo el fin de todas sus operaciones militares contra grupos leales al derrocado presidente Bashar al-Asad en las provincias costeras de Latakia y Tartús, tras varios días de violencia que dejaron más de 1.300 muertos. La mayoría de las víctimas mortales son de la minoría alauita, a la que pertenece a al-Assad, y las nuevas autoridades del país prometen investigar las masacres de los últimos días.
