Decenas de migrantes, en su mayoría de Medio Oriente y Asia, fueron deportados a Panamá desde Estados Unidos el 8 de marzo. Sin un destino claro, enfrentan un limbo legal y condiciones inciertas. El acuerdo del país norteamericano con Panamá y Costa Rica para repatriar migrantes genera preocupación por las condiciones y el trato recibido por parte de los deportados. Críticos acusan a la Administración Trump de no seguir el debido proceso para las deportaciones.
