Con más de 1.000 muertos, crece la violencia en Siria por enfrentamientos entre el Gobierno interino y grupos armados leales a Bashar Al-Assad. La mayor parte de las víctimas son civiles pertenecientes a la minoría alauita. Aunque el presidente interino, Ahmed al Saharaa, condenó la ola de violencia, la crisis pone en duda sus planes de unificar las diferentes fuerzas del país para conformar un Ejército Nacional y frenar la violencia sectaria. Informa desde Beirut, nuestra corresponsal Ethel Bonet.
