Las ofensivas rusas contra Ucrania se han intensificado en las noches de la última semana y la del pasado viernes 7 de marzo dejó al menos ocho edificios residenciales arrasados, negocios y automóviles quemados tras el impacto de dos misiles balísticos, cohetes y drones en Dobropillya, en la región de Donetsk. El Ministerio de Defensa ruso aseguró que retomó el control de tres poblaciones en Kursk, a lo que Kiev aseguró se trata de una muestra «que los objetivos de Rusia no han cambiado».
