En solo tres días de combates, fuerzas de seguridad, ligadas al nuevo gobierno, han asesinado a más de 340 personas de la minoría musulmana alauita, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Reino Unido, que ha documentado esta matanza. El epicentro de esta escalada de violencia es la costa noroeste de Siria, específicamente Latakia y Tartus, bastiones del antiguo régimen de Bashar al-Assad.
