Aunque Donald Trump ha manifestado abiertamente su insatisfacción con el desempeño del Departamento de Educación, lo cierto es que el presidente no tiene la autoridad para disolver el organismo de manera unilateral. Para lograr la disolución del departamento, sería necesaria una ley del Congreso y, al menos, 60 votos favorables en el Senado. En el Invitad@ del Día revisamos este caso junto a Johanny Adames, exsecretaria de prensa del Departamento de Educación de EE. UU.
