Desde la caída del Gobierno de Bashar al-Assad, Siria intenta reconstruirse, dejando atrás muchos años de guerra civil. Sin embargo, las transformaciones no están llegando a todas las áreas del país. En el norte de Siria, los ciudadanos sienten que los dejaron olvidados, con el cierre de las instituciones gubernamentales. La región, de mayoría kurda, no figuraba dentro de las prioridades de Al-Assad, percepción que según los civiles, no ha cambiado.
