La ayuda humanitaria para Gaza no es lo único que queda en suspenso ante la pausa del acuerdo de cese el fuego entre Israel y Hamás. También afecta el intercambio de rehenes israelíes por presos palestinos, lo que supone angustia para cientos de familias, mientras que otras ya pudieron recibir a sus seres queridos. Hamed Al-Zarou, un palestino que fue liberado por Israel, puede celebrar con su familia el Ramadán por primera vez en 24 años.
