Desde la cárcel, Abdullah Öcalan, líder del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), pidió a la guerrilla kurda que entregara las armas y disolviera el grupo. Se trata de una medida que podría poner fin a un conflicto de más de 40 años con Turquía. La decisión ha sido bien recibida por varios partidos políticos, incluido el del presidente Recep Tayyip Erdogan.
